Ilusión no es humo. Ilusión no es soñar. Ilusión tampoco es imaginar… Es mucho más: es crear e inventar la realidad. Así lo he creído siempre… la ilusión es tan vecina de la realidad que viven pared con pared y sin ésta sería imposible que la otra existiera.
Es cierto que los sueños pueden ser de verdad o de mentira (la imaginación y la fantasía generalmente son), pero cuando un sueño se comienza a acercar a la realidad, cuando empezamos a darnos cuenta de que eso que hemos imaginado tantas veces se puede conseguir, entonces deja de ser un sueño para convertirse en una ilusión… [..]
«Cuando el príncipe es coronado rey, los que le han visto llorar son enviados a las minas de sal». Lo escribió la dramaturga parisina Yasmina Reza en su muy recomendable novela-ensayo “L’aube le soir ou la nuit” (El alba, la tarde o la noche, 2007) en la que relata algunas de las más llamativas y fascinantes experiencias junto al entonces candidato a la Presidencia de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, durante la campaña presidencial de 2007.
Cualquiera que me conozca un poco, sabrá lo que pude haber disfrutado entonces con este ensayo (que me recomendó hace muchas tardes Carlos Aragonés) y ahora recordándola para seleccionar estas palabras. Sin embargo, hoy son las de otro “Nicolás” las que me vienen a la cabeza y quiero dejar grabadas en mi blog… Me refiero al comienzo de una correspondencia que se escribió hace 500 años destinada a Lorenzo de Medici, proclamado en aquellos días Capitán General de Florencia. En las últimas semanas, releyendo viejas historias de la estantería, me encontré con este texto preciso e impecable, que últimamente no dejo de relacionar… [..]
Cada vez que soy consciente de estar viviendo algo único e irrepetible, algo que formará para bien o para mal parte de la historia, se me pone la carne de gallina. Me ocurre cuando se enciende la antorcha en las inauguraciones de todas las olimpiadas, cuando un Presidente toma posesión, cuando perdemos algún genio de nuestras letras y nuestro arte. Siempre he sentido un escalofrío que me recorre el cuerpo en esos momentos y también me ocurre cada 1 de enero segundos después de masticar la última uva. Aunque siga rodeado de abrazos, de besos y de brindis, trato de evadirme unos segundos, de olvidar al mundo un instante y me estremezco al pensar que “ya pasó uno más” y que de nuevo estamos siendo testigos de la historia.
Siempre me ha venido a la cabeza la misma sintonía, la misma banda sonora oficial de los fines de año: “Un año más” de Mecano. Así que hoy, 1 de enero de 2010, quiero compartir con todos vosotros esta apasionante experiencia y sensación con este vídeo, con esta canción.
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