Ser o Parecer Ser0
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Vivimos una época en la que el relativismo va ganando terreno poco a poco; en todos los ámbitos; en casi todas las direcciones. Hoy han dejado de importar las verdades para dar paso a lo que parece verdad; a una inmensa realidad virtual en la que todo o casi todo vale.
¿Qué está bien y qué está mal? Depende. Ésta es la respuesta más común. Y no critico a quien la dice, simplemente informo que cada vez son más los que contestan “depende”, “según cómo se mire” o cualquier cosa similar.
Lo mismo ocurre con las personas: unos trabajan sin parar mientras otros mueven el ratón cuando aparece el jefe. Incluso hay quien vale y otros que parece que valen. Incluso hay quien tiene una idea y otros que consiguen vender esa idea. ¿Y cuál es mejor? Para mí el que la tuvo; el que trabaja aunque no le miren; el que vale. Sin embargo para el jefe quizá valga más ése que hace méritos cada vez que le mira (por tanto, siempre está dejándose la piel, el pobre) o ése que entra en el despacho con la última idea (ups, y se olvida de comentar que detrás de cada idea hay un equipo de personas que la fabricaron). El jefe quizá sólo ve al que “Parece Ser” y no al que “Es“; pero eso no significa quien “parece ser” válido lo “sea”.
Hoy tiene más recorrido el “vende-motos” que el “auténtico”… Habrá quien además sea un “auténtico” “vende-motos” y ése lo tendrá todavía mejor. Pero si hay algo cierto es que en el país del relativismo, donde valen más las apariencias que la realidad, de poco vale querer ser el mejor, el que más aptitudes puede tener o el más fiel seguidor de algo, mientras aparezca alguien con más destreza para apuntarse la medalla por tu trabajo o para que le escojan por sus colores y adornos y no por lo que realmente es.
Éste es el motivo por el que a veces nos encontramos a incapaces en puestos importantes (o aparentemente importantes) o el motivo por el que cada día es más reducida la élite intelectual de nuestro país; porque ya nadie reconoce los méritos sino lo que parecen méritos. Y en un mundo en el que incluso es Curriculum se puede “decorar” es difícil encontrar un punto de objetividad entre tanto relativismo de adornos.
En el plano político esto es aún mayor. Porque el curriculum político es aún más adornable. Los jóvenes talentos se marchan al mundo privado… ¿por qué? Porque no sirve de nada inventar una idea, trabajarla, elaborarla, confrontarla con más ideas, pulirla… y al final llega un “parece ser” y se la lleva al jefe simulando “ser” un joven talento. Pero no deja de ser realmente lo que es… un producto de marketing más o menos elaborado.
Así debió hacerlo el joven talento José Luís Rodríguez Zapatero para “parecer ser” el más válido de su partido, “parecer ser” el más preparado y más capaz de los suyos; para “parecer ser” el presidente “que España merecía” (eslogan del PSOE en 2004)… Pero por mucho marketing en el que inviertan, por muchas agencias que contraten, por mucho maquillaje, peluquería, polos rasgados o corbatas de seda… ay “aunque la mona se vista de seda, mona se queda” y Zapatero aunque “parezca ser” no “es”. Y a menos nivel, quienes “parece que son” al final se descubre que tampoco “son”.
No se me ocurre de qué manera se abandonará el camino de lo relativo; del país de las apariencias; del maquillaje político, ético, intelectual… de todo menos humano. Quizá en 2012… No lo sé. Pero cuánto bien haría que cada uno sacara un ratito para releer a Ortega y abandonara aunque solo sean unas horas el “share” de las masas, que aunque “parezca ser” lo mejor realmente sólo “es” un producto del marketing.
